Salario Mínimo... Vital y Móvil, te la debo

29/06/2017
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PALABRAS CLAVES

*Por Clara Razu

De acuerdo a Ley de Contrato de Trabajo, el Salario Mínimo Vital y Móvil se define como "la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión". El valor del Salario Mínimo Vital y Móvil se determina en forma tripartita en el marco del Consejo del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil.

Es Mínimo ya que significa que es la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia por su jornada laboral; es Vital porque que debe asegurarle al trabajador la satisfacción de sus necesidades básicas, y es Móvil ya que debe ajustarse periódicamente de acuerdo a las variaciones del costo de vida.

Esta cifra sirve para las paritarias que establece cada gremio para sus trabajadores. En general, en los Convenios Colectivos de Trabajo se establecen valores mínimos más elevados que el acordado por el Ejecutivo. Por ello, en Argentina afecta directamente a cerca de 200 mil empleados que están en blanco pero que no están comprendidos en ningún convenio salarial.

El 27 de junio se reunió el Consejo, y ante la falta de acuerdo, el gobierno aplicó un “laudo”, decisión unilateral, que fijó el aumento del salario mínimo de la siguiente manera; $8860 en julio (10% de aumento, actualmente, desde enero 2017 es de 8060), $9500 en Enero 2018 (7%) y $10.000 en Julio 2018 (5%).

El decreto del gobierno supera apenas la propuesta empresarial, un incremento en tres tramos que llevaría el piso salarial de los actuales 8060 pesos a 8800 a partir del sábado próximo, 9200 pesos a partir del 1º de enero de 2018 y 9800 pesos a partir del 1º de julio del año que viene y no llega a la solicitada por las centrales sindicales que exigían un salario mínimo que supere la línea de pobreza, fijada por el INDEC en 14.800 pesos.

En un contexto donde las metas de inflación fijadas por el Banco Central de la República Argentina, 17% anual, no resultan creíbles ni al Fondo Monetario Internacional que la estima en 25,6%, esta decisión resulta un ataque al bolsillo de los sectores populares.

Lo paradójico, es que gran parte de los trabajadores informales no llegan a percibir el salario mínimo, y las pensiones por invalidez, recientemente “quitadas” y aun no restituidas, representan la mitad de lo que un trabajador necesita para subsistir. Este empobrecimiento de la fuerza de trabajo solo es posible a partir de un aumento del desempleo, que trepo a casi el 12% en el conurbano bonaerense en el primer trimestre del año.

El aumento del desempleo y el subempleo, los que trabajan menos horas de las deseadas, o donde sus capacidades están desaprovechadas, como por ejemplo los ingenieros manejando taxis, también ha aumentado.

Este crecimiento empuja los salarios a la baja, y la presión la ejercen las cámaras patronales y el gobierno, con cierres de paritarias de hasta el 20%, donde el 21% obtenido por los textiles es presentado como que “perforaron” el techo…No casualmente esto sucede en el gremio textil, donde las importaciones, aceleraron el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo.

Los aumentos por debajo de la inflación para los trabajadores, llevan a una pérdida de su poder de compra y por lo tanto, “tiran para atrás el consumo”.

Durante la convertibilidad, la baja tasa de inflación llevo a que se “congelaran” tanto el salario mínimo vital y móvil, como las jubilaciones, hoy la inflación se encarga de “limar” el poder de compra de los sectores de ingresos fijos.

El salario es un “costo” y como tal cuanto menor, mejor…sería bueno que se recordara que las leyes de flexibilización laboral y congelamiento del salario mínimo vital y móvil aplicado durante los noventa, terminaron generando un aumento del desempleo a tasas cercanas al 20%.

“Vamos a conservar lo que está bien y a mejorar lo que está mal”, fue el discurso de campaña de la Alianza Cambiemos…Sin embargo después de 18 meses, aumentaron la inflación, el desempleo, el endeudamiento, las inversiones disminuyen y no se ve horizonte de crecimiento económico…porque en definitiva ¿quién invierte en un mercado deprimido? ¡Bienvenido al pasado!

*Licenciada en Economía. Docente e investigadora en la Universidad Nacional de La Matanza.