Foto: Jose Aguirre
Foto: Jose Aguirre

Preocupación por el estado de abandono de la Plaza San Alberto

Los vecinos de Isidro Casanova denunciaron que hace más de 15 años que no se realizan refacciones en ese espacio y que, debido a la feria clandestina que funciona allí, el lugar queda lleno de basura. Desde el Municipio, no hay respuestas.

10/11/2017
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SN Online

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La placita del barrio se llena de chicos. Los árboles protegen con sus copas del sol que comienza a disiparse. Quinceañeras llegan con sus vestidos abultados, sonríen y posan con el verde de fondo. Las parejas de recién casados se sientan en algún banco, se miran y sellan el recuerdo de un día especial.

Lo hacen allí, en el lugar que probablemente los vio jugar durante varios años o cruzar mates en las tardes de domingo. La Plaza San Alberto, ubicada entre las calles Peribebuy y Espinoza en la localidad de Isidro Casanova, auspiciaba de escenografía de eventos por su belleza. Sin embargo, de aquel paisaje no quedó nada.

En el barrio dicen que ya no cuenta como espacio verde porque no tiene pasto, y ahora la única protagonista de la imagen es la basura.

Juan vivió muchos años ahí y sus padres lo siguen haciendo. Su madre, a los 70 años, como si formara parte de su itinerario de tareas del día, dedica varias horas a limpiar la plaza. “Es eso o vivir en la mugre. Y esta es la realidad de la vecina de enfrente y de muchos otros que lo hacen”, contó a SN Online.

El abandono viene desde el año 2001. Desde entonces, no se realizan tareas de refacción o mejoramiento. Pero a esa situación se le sumó que, en los últimos años, se conformó una feria clandestina, donde funcionan aproximadamente 500 puestos, los cuales, según los lugareños, dejan la plaza llena de residuos.

“Con un grupo de alrededor de 12 vecinos fuimos una vez a hablar con la gente que arma todo ahí y les pedimos que pongan a dos o tres personas para que junten la basura. La respuesta fueron amenazas. Saben que si denunciamos, nos les va a pasar nada”, relató Juan.

Asimismo, cansados de esa realidad, decidieron juntar firmas y dirigirse al Municipio, donde hicieron una manifestación. Sin embargo, nadie los recibió y desde entonces, según admitió Juan, la mayoría perdió las esperanzas de recuperar aquel lugar que solía ser digno de exhibición.

“Durante mucho tiempo le tuve rechazo a la feria, pero la realidad es que mas allá de eso, desde la Municipalidad no hacen nada. Mi familia tiene comercio y una vez por semana tienen a un inspector pidiéndoles de todo. Es casi una falta de respeto”, consideró.

Convertida prácticamente en un mito, la plaza que recibía a los vecinos vestidos de gala queda solo en los recuerdos de los más grandes. En sus recuerdos y en el álbum de fotos.