Pablo Vainstein: “Ya no nos conformamos con perder por poco”

El próximo 11 de enero y hasta el 29, se celebrará en Francia la 25° edición del Campeonato Mundial de Handball Masculino. Veinticuatro selecciones, de cinco confederaciones continentales, competirán por el título mundial. Más de 400 jugadores intentarán destronar al último campeón y anfitrión, y de todos esos deportistas, uno nació en Ramos Mejía: Se trata de Pablo “el Colo” Vainstein. Reviví la entrevista exclusiva en SN Online.

09/01/2017
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Cuenta la leyenda que empezó el arte del balonmano a los 8 años y que, algunos años después, lo cambió para probar con jugar al fútbol, su otra pasión, en el Estudiantil Porteño. También dicen los que lo vieron jugar que, como todo deportista de alma, era muy bueno y que también la rompía jugando al básquet, por físico y condiciones.

Pero la historia da el revés definitivo -cosas del destino tal vez- cuando el papá de un compañero del colegio Ward, para unir rencillas entre grados de colegio, le insistió tanto para volver a jugar, que se decidió por su primer y gran amor: El handball. Y en ese establecimiento, cuna de la disciplina en la zona y animador constante de la Liga Nacional, el tiempo le terminó dando la razón. “Le voy a estar siempre agradecido”, se confiesa ante SN Online.

SN:- Te tocó ir a jugar a Italia, a una edad temprana, ¿te costó tomar esa decisión?

PV:- Me costó un poco porque tenía 18 años y recién terminaba el colegio. Pero estaba muy seguro que quería vivir esa experiencia. Al principio fue por 3 meses para hacer una prueba, y después me termine quedando 3 años.

SN:- Una vez en allá, ¿cómo fue la adaptación?

PV:- La verdad es que no podía haber ido a un mejor lugar. Tuve la suerte de encontrarme con personas excelentes y con compañeros que me ayudaron a adaptarme, que todo fuera más fácil. Conocí grandes personas como el uruguayo Pablo Marrochi o el brasileño Felipe Gaeta y en la ciudad donde vivía (Conversano, Bari, al sur de Italia) el handball se vive con mucha pasión. El club tiene un estadio 5.000 personas y todas las instalaciones para poder desarrollarse.

SN:- Después de esa experiencia, volviste al Ward. ¿Qué cosas aprendiste y pudiste a aplicar?

PV:- Algo que aprendí de jugar afuera fue la profesionalidad y la constancia de entrenamiento. Allá entrenaba todos los días, a veces doble turno, y acá se entrena 3 veces por semana ya que la mayoría de los jugadores trabaja y/o estudia. Si bien amo al deporte, es un trabajo y jugar a ese nivel, es de profesional. Es un paso que pude dar gracias al apoyo de mi familia que estuvo siempre apoyándome.

SN:- ¿Cómo llegaste a España?

PV:- Si bien la liga nacional cada vez está más fuerte y competitiva, necesitaba ganar más roce internacional para poder estar en las consideraciones del técnico de la Selección. No es lo mismo. Los entrenamientos, los partidos. Jugar afuera te da una experiencia que en el momento no te das cuenta, pero que a la larga, te permite marcar la diferencia. Me pasó con el físico y me ayudó a pulir la técnica. Tenés la posibilidad de enfrentar a grandes jugadores o verlos por la tele. Estás más cerca. Y se dio la posibilidad de jugar en el BM Ciudad Encantada y aquí estoy, muy contento.

SN:- ¿Te acordás cómo fue la primer convocatoria a la Selección?

PV:- Me acuerdo que primero hubo un entrenamiento de la Selección de Femebal para un argentino, y justo en ese momento el entrenador de cadetes era Fernando Capurro, quien eligió a varios jugadores para empezar a entrenar en la Selección Nacional. Me acuerdo que me ponía a jugar de extremo derecho, pero yo me sentía más pivot. Pero él insistía que al ser zurdo esa tenía que ser mi posición. Es el día de hoy que juego en la selección en esa posición. Él me marcó mucho en mi carrera y le voy a estar siempre agradecido.

SN:- Se viene el Mundial de Francia, pero antes, te tocó mirar el Mundial de Suecia desde afuera, pudiste jugar el de España y llegar a octavos en Qatar. ¿Cómo se dio esa evolución?

PV:- Cuando se pasa de juniors a mayores hay que ser paciente porque todavía hay gente de mucha experiencia jugando, y uno necesita foguearse un poco más. Pero me acuerdo que muchos de mis compañeros de esa camada, como Juampi y Fede Fernández, Vieyra o Simonet tuvieron la oportunidad de jugar en Suecia. La verdad es que me quedé con unas ganas bárbaras pero nunca bajé los brazos. Es por eso que tanto es España como en Qatar, pude sacarme la presión y poder dar todo. Fuimos creciendo muchísimo, aprendiendo, sofisticando nuestro juego y, principalmente, armamos un grupo humano muy unido. La evolución es consecuencia del gran trabajo que hace el cuerpo técnico y de las ganas de superarnos que tenemos.

SN:-Si bien jugar un mundial es cumplir un sueño, ¿Cómo fue entrar al Maracaná en la inauguración de los Juegos de Río?

PV- Increíble. La verdad es que todavía no encontré palabras para definirlo. Al que me pregunta le digo ‘es Disney para un deportista’. Vivir en la Villa, compartir momentos con todos los deportistas, almuerzos… ir a alentar a otras disciplinas, conocer otros deportes… Imaginate que yo los vi siempre por televisión y ahora formaba parte. Más que un sueño. Y después defender los colores de la camiseta, luchar hasta último momento contra potencias, jugar a un nivel importante, con mucha actitud. Se dio todo como un cuento. Fue una experiencia única que guardaré para siempre.

SN:- ¿Cómo se prepararon para el Mundial?

PV: - Después de los Juegos, también lo bueno era que teníamos un tiempito para preparar el Mundial, estos últimos días estuvimos entrenando muy duro. También recuperamos a Diego (Simonet) que no estuvo en los Juegos y que sabemos que es una carta muy importante nuestra y la verdad con las expectativas de siempre de seguir creciendo de querer dar un batacazo, de querer mejorar, de querer sacar los mejores resultados, de ir a buscar la gloria y de tratar de estar lo más arriba posible. Para nosotros, ya quedó demostrado en los Juegos Olímpicos estuvimos a una posesión de ganarle a Croacia. Jugamos con 7 jugadores para ir a ganar el partido porque sabemos que el equipo tiene con qué y puede ganarle a los europeos, a los grandes equipos y no se conforma con estar a algunos goles, con perder por poco o hacer un buen papel. Ya eso, ya pasó en varios torneos, en varios mundiales, pero el equipo ya sabe que tiene la madurez necesaria para pelearle los partidos a todos los equipos, ¿no?

El Colo es un tren bala cuando agarra la pelota y se pone en posición de ataque. Cuando los rivales lo quieren frenar y no pueden. Cuando tiene una palabra de aliento para con sus compañeros. Cuando llega al vestuario y estruja la camiseta mojada con la pasión con la que juega. El Colo nació en Ramos Mejía y hoy la rompe en todo el mundo.


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