Las mentiras de un abogado para no ir preso por homicidio

Stella Maris desapareció el 29 de diciembre de 2016, y desde entonces su paradero en un misterio. En un primer momento, Carrazzone intentó simular un secuestro extorsivo, pero luego la investigación determinó que se trató de un femicidio.

26/06/2018
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Por María Iribarne

Stella Maris Sequeira tenía moretones. En los brazos, a veces, en el rostro. Boca hinchada y derrames en los ojos. Algunos, preguntaban sin acusar. “Los perros”, decía ella. Todos sospechaban que, en realidad, eran huellas de los golpes de su pareja: el penalista Rubén Carrazzone.

La tarde del 31 de diciembre de 2016, Carrazzone llegó a la Comisaría de La Unión, en Ezeiza. Su mujer, denunció, había desaparecido. Relató a los policías que la había visto por última vez el 29 de ese mismo mes, en su casa de la calle Ombú. Dijo que Stella Maris, en vísperas de su cumpleaños, planeaba salir con “unas amigas” por la noche y que, por esa razón, se reencontrarían el 31 en “La Escondida”, una parrilla de Cañuelas.

El penalista, aseguró, se retiró a hacer compras y al regresar, Stella Maris ya no estaba. Notó que de la cocina, faltaba una mesa de plástico tipo camping color negra, un juego de tazas de cerámica –que estaban colgadas en un soporte de alambre y un cesto de basura tipo plástico color naranja. Sin llamarle la atención estos faltantes (aunque los recordaba al hacer la denuncia), se acostó a dormir hasta el día siguiente.

El relato continuó. Carrazzone declaró que, al llegar al punto de encuentro, la parrilla estaba cerrada. Ahí recién tomó conciencia de que la última conexión de su pareja había sido el 29 de diciembre a las 18. El abogado, sin preocuparse, regresó a su domicilio y se acostó a dormir. “Tomaba pastillas para adelgazar y bebía mucho”, justificó su falta de interés por la misteriosa ausencia. Ningún amigo ni familiar de Stella Maris coincidió con esa descripción.

Al día siguiente, el primero del 2017, el abogado regresó a la comisaría. La hipótesis de desaparición voluntaria, al parecer, no le pareció demasiado firme al especialista en Derecho Penal. Necesitaba más. No podía pasar desapercibido que su mujer había salido de la casa sin sus documentos ni su cartera. Fue entonces que contó que esa tarde recibió un extraño llamado a su celular. “Viejo de mierda, ayer te llamé todo el día, tenemos a tu mujer, anda juntando plata, te vamos a volver a llamar”. Según manifestó, le pedían 80 mil dólares de rescate.

“Ortiva llamaste a la gorra, ahora vas a tener que esperar”. Un segundo llamado nocturno y falso con el que Carrazone ganaría más tiempo. La Unidad de Secuestros Extorsivos de la Coordinación Departamental de Investigaciones de Lomas de Zamora, la fiscalía especializada, a cargo de Santiago Marquevich y el juez federal Alberto Santa Marina y, luego, la Policía Federal ya estaban involucrados en la investigación. Rastrearon la llamada y llegaron a un hombre que confesó, al ser apresado, la maniobra: el abogado le había pedido que hiciera los llamados.

Luego de ser detenido, en marzo de 2018, Carrazzone puso sobre la mesa una tercera posibilidad. Indicó al juez, en sus indagatorias, que la hija de Stella María podría haberla matado. Argumentó una mala relación entre ambas e intentó demostrar un vínculo violento, en la que su mujer, era la víctima.

Mencionó un hecho, en particular, en el que su mujer terminó en el hospital. Sólo que el responsable de la herida provocada por un golpe en la cabeza habría sido él mismo. Y ese mismo episodio habría provocado que madre e hija se distanciaran, por la negativa de la primera a separarse.

Experimentado letrado, Carrazzone cometió otro error. El 30 de diciembre de 2017, cerca del mediodía, Alejandra Sequeira, hermana de Stella Maris llamó a la casa para desearle feliz cumpleaños. Atendió su pareja. Mencionó que su mujer “no se quería o podía levantar”. “Viste cómo es tu hermana, toma pastillas con alcohol”, le dijo. Su hermana sabía que no era así. La alertó el llamado del abogado al día siguiente diciendo que no sabía nada de su paradero desde el 29. Un dato que, lógicamente, no encajaba y que Alejandra destacó en su testimonio.

El juez Santamarina no le creyó nada a Carrazzone y lo procesó en marzo de este año con prisión preventiva. Consideró que el abogado habría asesinado a su pareja la tarde del 29 de diciembre de 2016, en el interior de la casa en la que convivían, en contexto de violencia de género.

A la actualidad, el cuerpo de Stella Maris no apareció.


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