Largó la carrera para la conducción del PJ bonaerense

Tras la derrota en las elecciones de octubre, el peronismo comienza a caminar para reorganizar sus filas. Días atrás, el Consejo del Partido Justicialista bonaerense decidió por unanimidad llamar a elecciones internas con la idea de renovar autoridades.

09/11/2017
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SN Online

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Los candidatos para disputar la conducción del peronismo en la provincia de Buenos Aires no esperaron el disparo de salida para empezar la carrera. 

Fernando Espinoza, a pesar de la resistencia de algunos sectores, plantado en el poder territorial de La Matanza, hizo saber a través de sus allegados que intentará renovar su mandato. Sin embargo, el primero de los dirigentes en reservar lista y juntar avales, formalmente, fue Mario Ishii, el intendente de José C. Paz, herido todavía, por la decisión de la Justicia, que lo dejó fuera de competencia, tras presentarse en las PASO del Frente Justicialista.

Luego, el jefe comunal de Merlo, Gustavo Menéndez, hoy uno de los candidatos serios a quedarse con el cetro del PJ provincial, también reservó su lugar y presentó los avales para disputar la conducción partidaria. El dirigente tiene buena relación con Martín Insaurralde y cuenta con el apoyo de la mayoría de los intendentes peronistas de la Primera Sección Electoral y de los que hoy militan en el Frente Renovador. De hecho, días atrás, consiguió que el ex gobernador Felipe Solá se sumara a uno de los plenarios de la primera sección, organizados para reunificar al PJ. 

Horas después, se sumó también el intendente de Moreno, Walter Festa, quien informó sus intenciones a través de las redes sociales. Siguieron su camino, como representantes del interior, Sergio Berni y Francisco Durañona, quienes invitaron a sus compañeros a mirar un territorio descuidado, cuyas consecuencias se observaron en la pobre elección de Unidad Ciudadana en aquella zona.

A la lista que exhibe a los más visibles, adhirieron otros dirigentes que, sin hacerlo público, enviaron a sus operadores a poner sobre la mesa sus nombres para que, al menos, estén sujetos a la discusión. En estos casos, algunos hacen valer su experiencia, como es el caso de Alberto Descalzo y otros.

Estos últimos impulsan, además, la regla no escrita que durante años reguló a muchos dirigentes en épocas con exceso de candidatos: "Aquellos que estén dispuestos a conducir el partido, deberían excluirse de la carrera por la gobernación de la provincia de Buenos Aires". Algo que ninguno de los candidatos serios estaría dispuesto a firmar teniendo en cuenta la historia reciente del PJ. 

“En realidad va a haber un tensión importante, esto sucede naturalmente después de una derrota, pero en general hay dos visiones, por un lado, un grupo de intendentes que plantea la unidad con todos y otra, más sectaria, que no deja de pasarle factura a sus adversarios por las derrotas recientes”, explicó a SN Online, un armador muy activo de la primera sección electoral.

En cambio, desde la Tercera Sección, donde Unidad Ciudadana hizo una elección determinante para emparejar los resultados del interior, señalaron a este medio que el discurso es conciliador, pero sostuvieron que detrás de las voces de los candidatos “tiene que haber votos que los respalden”. Puede ser que para evitar una interna se opte por algún compañero con experiencia, pero en el peronismo, el apoyo de la gente va a ser determinante”, sentenciaron.