La causa por la muerte de Gustavo Maidana sigue sin avances ni detenidos

La víctima, mecánico y padre de dos hijos, fue asesinada en diciembre pasado por dos delincuentes, uno de ellos menor de edad, que quisieron robarle la moto en la que viajaba junto a su sobrino. Hoy, a más de siete meses del hecho, nadie paga por ello.

19/07/2018
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SN Online

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Belén Maidana no encuentra consuelo. Lucha desde el día del asesinato de su hermano contra un sistema que no da respuestas y que parece entorpecer en vez de allanar los caminos hacia el esclarecimiento de los casos. A suma de males, por ser uno menor y el otro mayor, las causas de los responsables se dividen en dos y duplican el trabajo de la joven que va de fiscalía en fiscalía, aportando datos, que surgen de su hidalguía y sus ganas de cerrar una etapa.

“Si vos ves la causa hoy, la mayor parte de la información la acerqué yo, metiéndome en barrios peligrosos, hablando con gente, creando perfiles 'truchos' en las redes sociales”, enumeró Belén en diálogo con SN Online. Así, con ese tesón logró dar con los presuntos responsables y aportar sus nombres a la causa.

“Hoy, el menor está detenido por un robo ocurrido los primeros días de julio, pero en cualquier momento sale. Estuvo detenido por robo varias veces pero nunca por los homicidios que se le atribuyen: el de mi hermano el 9 de diciembre y el de otra persona, un día antes, el 8”, se indigna.

En el caso del mayor de edad que habría participado del asesinato de Gustavo, la situación es igual o peor, y no deja de sorprender. Belén asegura, en base a su propia indagación, que el responsable fue abatido en el marco de un robo a un efectivo policial, pero en la fiscalía no lo saben.

“Se tiran la pelota de una fiscalía a la otra. En la UFI N°2 me dijeron que iban a intentar hacer caer al mayor. Pero hacía un mes que yo les había dicho que estaba muerto. Cuando se lo volví a decir, el secretario del fiscal se sorprendió. ‘¿Cómo? ¿Ustedes no lo saben? Son los que tendrían que saberlo’, le dije”.

“Yo sé que el responsable está muerto, pero quiero que ellos me confirmen que fue él para tener justicia, concluye.

La familia

Al momento del hecho, Gustavo peleaba todos los días contra un cáncer. Había logrado estar mucho mejor incluso al punto de montar un taller mecánico en su casa donde trabajaba todos los días. Estaba separado, pero tenía una hija de un año y un nene de seis.

Ambos viven junto a su madre en la localidad de Temperley, al sur del conurbano y, hasta el momento, no volvieron a la casa de su padre. “Se complica para ellos porque se nota la ausencia y es doloroso”, lamentó Belén.

“A medida que pasa el tiempo se hace más difícil la ausencia. Los chicos (por sus sobrinos) están más grandes. La nena la semana pasada cumplió dos años y cada vez que ve una foto dice ‘papá’. El nene cumplió 7 en abril y también pregunta siempre por él”, aseguró.