“Es un claro caso de gatillo fácil”

Así lo expresó Irina Ávalos, hermana de Iago, el joven de 17 años que falleció tras recibir un balazo por la espalda por parte del subcomisario de la Policía Federal, José Pérez Buscarolo. “Mi hermano no era un pibe chorro como lo estigmatizaron en todos los medios de comunicación”, denunció.

17/05/2017
enviar por mail imprimir Disminuir el tamaño del texto. Aumentar el tamaño del texto.
FUENTE

SN Online

MAS INFO SOBRE...

Hurlingham

PALABRAS CLAVES


Todo comenzó en la tarde del viernes. Iago y su amigo Nicolás se dirigían a Villa Tesei a bordo de un vehículo cuando se toparon con un auto, propiedad de Pérez Buscarolo, que tenía flojas las tasas de las ruedas. Casi como si se tratase de una travesura, los jóvenes vieron la oportunidad de sustraerlas y se dieron a la fuga. Allí comenzó una persecución que duró cerca de 10 cuadras. No conforme con seguirlos, el subcomisario comenzó a dispararles cuando tuvo oportunidad. Una de las balas terminó impactando en Iago Ávalos, quién finalmente falleció.

En diálogo con SN Online, Irina aseguró que no justifica la actitud de su hermano, pero aclaró que "no era un pibe chorro" como lo estigmatizaron en todos los medios de comunicación.

“Un subcomisario que sale a perseguir a dos pibes que no lo pusieron en riesgo y les dispara por la espalda, es un claro caso de gatillo fácil”, afirmó la hermana de la víctima fatal. “Si el tipo (por Pérez Buscarolo) hubiese actuado bien debería haber llevado a mi hermano y al amigo a la Comisaría. Se le hubiera abierto una causa por hurto en todo caso, pero no hubiese pasado más de ahí”, lamentó.

Por otra parte, denunció la “tortura psicológica” que sufrió Nicolás en la Comisaría de Villa Tesei, cuando la policía se suponía que debía preservarlo por ser un testigo clave en la causa. “Lo primero que hicieron es dejarle adelante la bolsa con la ropa de mi hermano. Luego, le empezaron a decir que el subcomisario se había equivocado, que tendría que haberlos matado a los dos. Se acercaban a cada rato y le decían que tenían muchas ganas de cagar a palos a un detenido”, relató Irina.

Por último, reflexionó: “Es un país en donde no existe la pena de muerte pero parece que la Policía si puede decidir sobre tu vida cuando tiene ganas, y por los motivos que tiene ganas. Como que en algún punto terminan aplicándola por el hecho de tener un arma y listo. Además, nos cansamos de leer en las redes cosas que avalan este sistema enfermo”.