El año del Bicho

Si usted lector está familiarizado con el horóscopo chino, habrá detectado el supuesto error de este título, pero sepa que no, no nos equivocamos. Aun que este 2018 sea del “Perro de Tierra” es, realmente, el año del Bicho. Entérese por qué, leyendo este informe especial de SN Online.

15/05/2018
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PALABRAS CLAVES

Bajó la efervescencia para el hincha de Morón. Es que luego del empate lleno de bronca de local ante el Lobo jujeño y luego de haber estado, virtualmente, clasificado al reducido durante un puñado de minutos, la buena nueva de que Walter Otta ya puso el gancho y renovó, por dos años, pareciera calmar las ansias de los hinchas y así, arrancar las vacaciones, de la mejor manera posible.

Y lejos de querer hacer un análisis astrológico, además de haber mantenido la categoría, lograr un par de resultados contundentes y estado cerca de un objetivo impensado hace un año atrás, pareciera que la temporada que se despidió empardada en el Nuevo Francisco Urbano, dejó un sabor amargo en el paladar siempre exigente del Gallito. Positiva, es cierto, pero amarga como la hiel.

Es una realidad que se habla con el diario del lunes. Puede ser que el plantel sintió la falta de variantes durante varios tramos de la campaña (nunca pudo ganar más de dos partidos consecutivos). También es loable que, muchas veces, el empate fuera la mejor opción (sumó 12, sólo superado por Gimnasia de Jujuy, con 13) en un campeonato donde nadie regaló nada y, lejos de ofrecer un juego vistoso, Almagro y Aldosivi tuvieron que jugar un desempate para definir el ascenso (y terminaran con 41 puntos, a diez de Independiente de Rivadavia, que terminó en la posición decimocuarta).

Lo cierto es que dentro de esa irregularidad futbolística -que repercutió en la tabla final- el andar del Deportivo Morón recién ascendido, regaló una estadística subrayable. En una campaña anémica de victorias (sólo 7), pareja de derrotas (5, dos de local) y con pocos goles convertidos (22 contra 23 en contra) ubicó en el podio de máximos goleadores del certamen, a uno de los suyos: Javier “El Bicho” Rossi.

El platense sumó diez porotos en 19 partidos jugados ( 1.352 minutos en cancha), a tres de Jonathan Herrera ( 1.527 minutos en total), el máximo scorer del campeonato, pero con la salvedad de que el nacido futbolísticamente en Centro Español, los marcó en 22 partidos (11 en Riestra, 12 en Ferro) cuatro, desde los 12 pasos. Pero el dato más curioso es que esos goles, le permitieron sumar 11 de los 33 puntos que consiguió Morón en 25 fechas. Esto es el 33,3 por ciento de los puntos en total.

¿Qué hubiera pasado si no se hubiera lesionado contra Ferro? 

Esa fatídica jugada contra el arquero verdolaga, le costó seis partidos afuera de las canchas. Así y todo, el porcentaje de gol del artillero trepó a 0,52 por partido contra 0,5 de Herrera. Y sin patear penales… Impresionante.

¿Cuánto valen los goles?

Buscando por el mundo situaciones similares, nos encontramos con un caso muy particular. Viajamos a la ciudad de Stuttgart, donde firmas automotrices como Mercedez Benz y Porsche tienen su casa matriz para ir a conocer el caso del Panzer alemán con sangre española: Mario Gómez.

Quizás representa un caso interesante en la disparidad de mercados y en cómo se evalúa a un jugador. ¿Por qué? El conocido goleador alemán que, ahora apagado, despunta el vicio en el modesto VFB Stuttgart, de la Bundesliga y que en otrora fuera multicampeón con el Bayern Munich, formó parte de la selección alemana sub campeona de la Euro 2008 y tercera, en el Mundial de Sudáfrica 2010.

Apodado “Súper Mario” por su capacidad goleadora, quien también vistiera la camiseta de la Fiorentina y del Besiktas de Turquía, pasó en diciembre del año pasado del Wolfburgo, en una cifra cercana a los tres millones de Euros con todas las credenciales pero sólo pudo anotar nueve en 28 juegos (Lucas Alario hizo 9 pero en 23), aportando el 27,45 por ciento de los puntos de su equipo (quedó séptimo, con 51, en 34 partidos jugados de su equipo).

Entonces, con la calculadora en mano, cada gol le costó al club un poco más de 300.000 euros…

Esta ecuación se repite en otras escalas salariales y geográficas, y fueron mesuradas, casi sin sentido, para ilustrar o, mejor dicho, comparar realidades tan opuestas como similares. Morón, como localidad, está lejos de la actual Stuttgart, es cierto, pero supo ser tierra de fábricas y un polo industrial tan pujante como la ciudad teutona. ¿Otro dato en común? La camiseta de los apodados “Jóvenes salvajes”, es ¡Igual! a la del Gallito…

Así que lector hincha de Morón y fanático del fútbol y sus estadísticas lúdicas, le brindamos una razón irrevocable para sentirse entusiasmado y satisfecho con lo realizado estos dos semestres por el primer equipo en su regreso a la Primera B Nacional. Al margen de los gritos que se quedaron en la gola, seguramente, para la próxima temporada.

El desafío para el próximo año será mantener la base, saberla nutrir de manera inteligente, respetando lo que se hizo bien y cuestionando, críticamente, lo que no funcionó. Porque, como diría el Bambino, “la base está”.

Feliz año del Bicho, entonces.


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