El 2x1 a represores, una decisión política

08/05/2017
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PALABRAS CLAVES

*Por Rodolfo Yanzón

Tras conocerse que la Corte Suprema de Justicia declaró aplicable el cómputo del 2×1 para la prisión en el caso de Luis Muiña, del expediente “Bignone, Benito A. y otros/recurso extraordinario”, todos apuntaron contra los jueces Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti. Pero hay algo que debe destacarse y es que no se trata de una decisión jurídica, sino política. Es una decisión que, indudablemente, tomó el gobierno y que plasmó esta mayoría que se impuso en la Corte Suprema de Justicia, con dos jueces designados por Macri, y con una tercera cuyo único interés fue seguir manteniendo su cargo.

Estamos frente a un fallo difícil de explicarle no solo a la gente, sino también a la decena de miles de personas que están privadas de su libertad en las cárceles argentinas por delitos menores. ¿Cómo le explicamos a ellos que mientras se evalúa cómo restringir cada vez más sus salidas y su libertad condicional, a estas personas que secuestraron, mantuvieron en cautiverio en condiciones inhumanas, torturaron, violaron, mataron, desaparecieron y robaron chicos, se les va a reducir la pena?

Los tres jueces de la Corte hablan del derecho al principio de igualdad ante la Ley, pero justamente lo que no hace este fallo es de acordarse de la igualdad ante la Ley.

Recuerdo que en el año 2007 hicimos la denuncia ante el Consejo de la Magistratura, contra varios miembros de la Cámara de Casación Penal, que tenían criterios sumamente restrictivos respecto de la libertad. Pero cuando los militares comenzaron a tener prisión efectiva, sus pensamientos cambiaron. Se acordaron que la libertad era un derecho sagrado, y llovieron beneficios y garantías.

Actualmente estamos frente a algo parecido, con el agravante de que están exhumando una ley que hace 16 años esta derogada, con el único objetivo de beneficiar a los peores criminales de nuestra historia.

Ante la cantidad de consecuencias que pensamos que podría llegar a generar esto, hay dos que no tardaremos en ver. Lo primero es un efecto domino, la mayoría de los represores, muy probablemente, queden en libertad. Pero, además, provoca un simbronazo en los testigos y sobrevivientes, que se enfrentarán al miedo declarar, por un motivo claro: sus captores y torturadores estarán sueltos.

Podría decir que se trata de una amnistía encubierta, pero no lo es. La amnistía implica olvidar el crimen, y acá hay algo peor. No quieren que olvidemos lo que pasó. Lo que quieren que es lo tengamos presente, y veamos con nuestros propios ojos cómo los van a premiar por ello.

Hoy vemos coartado aquello por lo que luchamos y por lo que seguiremos peleando aun con más ímpetu. Lo que hicieron no encuentra explicación en un contexto donde los Derechos Humanos solían ser política de Estado. Ni Memoria, ni Verdad, ni Justicia, esto es pura impunidad.

* Abogado titular de la Fundación Liga por los Derechos Humanos.

*Twitter: @RodolfoYanzon