Cristina Kirchner y la traición a la patria, o la infamia como arma política

28/09/2016
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PALABRAS CLAVES

Por Alejandro Olmos Gaona*

Hace ya dos años, el Fiscal Alberto Nisman produjo un voluminoso escrito, imputando penalmente a la ex presidenta de la Nación por el encubrimiento del atentado a la AMIA. Pretendía además, que la causa tuviera otras derivaciones, dado el carácter de la acusación, hasta finalizar con un posible proceso por traición a la patria, como han sostenido fervorosamente los apologistas de Nisman (los fiscales Pollicita, Moldes, Saenz; los diarios La Nación y Clarin, y una variada gama de personajes que van desde Kovadloff, a Fernández Meijide, pasando por una gran cantidad de sujetos, que no deben tener la menor idea del orden jurídico y del derecho penal).

Después del rechazo del Juez Rafecas, y la confirmación por la Cámara Federal hace un año, la DAIA y el Ministerio Público Fiscal, intentaron reabrir la causa, pretensión que ayer fue desestimada nuevamente por la Cámara.

No voy a entrar en las intencionalidades de Nisman, ni que lo llevó a escribir una imputación carente de toda entidad probatoria, donde abundan las peticiones de principio, las subjetividades, las suposiciones, las inferencias insostenibles, todo sobre la base de escuchas de personas que hablan de cualquier cosa, que no integraban el Poder Ejecutivo y tenían una supuesta vinculación con Irán. Nisman está muerto y se habrá llevado a la tumba el nombre de quienes lo instrumentaron para esa operatoria judicial. Pero si lo que me parece importante puntualizar, es la canallesca campaña montada por los medios hegemónicos, por los fiscales nombrados y una variopinta cantidad de personas con el único propósito de imputar a la señora de Kirchner de un delito inexistente, y sugerir la aplicación del artículo 29 de la Constitución (traición a la patria).

Aunque el memorandum con Irán, que fue fundamento para la acusación de Nisman, no hubiera sido declarado inconstitucional, de manera alguna podía haber sido constitutivo de delito alguno. Podría objetárselo por ser un acuerdo imprudente o equivocado, por ser una decisión política incorrecta, pero de allí a una acción delictual, existe un verdadero abismo.

Por otra parte, habría que haber imputado a todo los legisladores de ambas Cámaras del Congreso de la Nación que ratificaron el documento, lo que no ocurrió porque el único interés estaba centrado en la ex presidenta.

Todos saben cómo he cuestionado las políticas del anterior gobierno, y creo que toda crítica debe hacerse sobre la base de elementos de juicio, sobre evidencias, y argumentos que pueden ser motivo de debate, pero no puede recurrirse a la bajeza y a la infamia, como armas políticas para deslegitimar a una dirigente, que además ha sido Presidenta de la Nación.

Eso es propio de los espíritus mezquinos y de intereses espurios, que son utilizados políticamente por grupos que responden a intencionalidades muy concretas, a los que no les interesa que se conozca la verdad. Que siguen insistiendo con coches bomba inexistentes, con pistas falsas, y son capaces de utilizar una variada gama de recursos, para que el crimen de la AMIA quede impune.

Finalmente, cabe apuntar a los que deliran sobre la aplicación del precepto constitucional de la "traición a la patria" establecido por el artículo 29 de la Carta Magna, que se han olvidado que el artículo 119, es muy explícito al determinar que: la traición contra la Nación consistirá únicamente en tomar las armas contra ella, o en unirse a sus enemigos prestándoles ayuda y socorro, y, en ningún caso, la Sra. de Kirchner puede ser acusada de eso.

*Historiador e investigador.