Conocé la historia del merendero "Los inquietos de Udaondo"

Funciona desde hace cuatro años en la esquina de Del Pretal y Fitz Roy en Ituzaingó. Quienes participan, ponen plata de su bolsillo para brindar, tres veces por semana, merienda y cena a más de 30 chicos del barrio pero aseguran que dentro de poco será necesario hacerlo todos los días.

04/07/2018
enviar por mail imprimir Disminuir el tamaño del texto. Aumentar el tamaño del texto.
FUENTE

SN Online

MAS INFO SOBRE...

Ituzaingó

PALABRAS CLAVES

“No puede haber chicos que se acuesten sin poder comer”, contó a SN Online Norma Maciel, una de las integrantes de esta iniciativa. Ese es el lema con el que todos los días se organizan para que los lunes, miércoles y viernes, los chicos que lo necesitan puedan tener un plato caliente para alimentarse.

Norma, gestiona y cocina en el espacio. Es militante del Movimiento Evita y tiene 50 años años: “Hay gente que mira mal a los movimientos sociales pero somos nosotros los que estamos en cada rincón y en cada barrio donde el Estado no llega”.

Parada sobre la realidad de su barrio lamentó: “Se están olvidando de la gente y de los merenderos, de los colegios y hospitales. Cada vez es peor la necesidad que hay. Todos los días se acerca gente a contarme que se quedó sin trabajo, cada vez son más chicos los que se acercan porque no tienen que comer”.

Ante tanta necesidad, la mujer sostuvo que “no queda otra que organizarse”. Es por eso que junto a sus compañeros sacan a flote el merendero. “Es un trabajo de todos los días”,aseguró. Si no consiguen donaciones, ponen plata de su bolsillo para que no le falte el plato a los más de 30 “inquietos” que hoy se acercan al espacio.

El lugar es un local comercial acondicionado para recibir a los chicos: “Tenemos dos cocinas, en una funcionan las hornallas y en la otra el horno. Tenemos una heladera que solo funciona la parte de arriba. Los bancos y las mesas que fueron donados. Tenemos una tele y un DVD para que puedan ver los dibujitos o escuchar música”.

Por otra parte, con el objetivo de brindar un servicio más integral y que los chicos “la pasen lo mejor posible”, además de la merienda, una docente les enseña plástica una vez por semana y los viernes un voluntario ofrece servicio de peluquería gratis.

Cabe destacar que además de alimentos y artefactos de cocina, la organizadora suma al pedido de donaciones elementos para calefaccionar el ambiente en el que comen los chicos, preferentemente de gas o a garrafa “porque lo eléctrico consume mucha luz”.

Norma no para de trabajar para mejorar la situación de los chicos. A cambio no recibe dinero. No le interesa porque recibe una paga mucho mayor que es el amor de los chicos. “Siempre digo que algún día voy a hacer una pared en mi casa y la voy a destinar a pegar todos los dibujos y las palabras cariñosas que los chicos me dedican. Eso es lo que me llena el alma. Son recuerdos que quedarán para mí por siempre”, concluyó.