Con la frente en alto: el Gallo terminó su participación en la Copa Argentina

River Plate fue demasiado para los dirigidos por Walter Otta y el encuentro terminó en goleada por 3-0. Ignacio Fernández (en claro offside), Maidana y Santos Borré anotaron para el Millonario.

13/11/2017
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La lógica se impuso a la ilusión. Los más de 6 mil hinchas que viajaron hasta el Estadio Malvinas Argentinas, de la ciudad de Mendoza, regresarán golpeados por el abultado resultado en contra, pero con el pecho inflado de haber enfrentado, de igual a igual, a uno de los mejores equipos de Argentina.

Es que, más allá de las estadísticas en las que figura el doloroso 0-3 en contra, en el corazón de los simpatizantes del Deportivo Morón quedarán esos primeros 40 minutos de un desarrollo correcto en el que los Gladiadores de Otta aguantaron los embates de un River Plate, necesitado de revertir un golpeado presente.

También quedará revolviendo los pensamientos cómo hubiese sido el trámite del encuentro si Mauro Vigliano, a instancias de su asistente Yamil Bonfá, hubiesen invalidado el gol de Nacho Fernández, en clara posición prohibida.

Desde allí, todo fue cuesta arriba. Dos minutos después, los dirigidos encontraron el segundo tras un centro de Nicolás De la Cruz y la definición de Jonathan Maidana. Ambos golpes, destrabaron el laborioso trabajo a través del cual los jugadores del Gallo intentaron equiparar en el trámite, la diferencia de categoría.

El segundo tiempo sólo sirvió para que, a pesar de la derrota que se terminara de decorar con un gol de Rafael Santos Borré en el cierre, la hinchada del Deportivo Morón valore mucho más cada instancia de Copa Argentina superada. Y para terminar aplaudiendo a un grupo de jugadores y cuerpo técnico, que dieron todo por el equipo.

En esa ovación, también estarán ellos, los simpatizantes que recorrieron kilómetros para ver a su equipo disputar el encuentro más importante de la historia.

Habrá que cambiar el chip, dejar atrás lo que pudo haber sido, y el jueves contra Instituto, seguir luchando por mantener un lugar en el Nacional B. Siempre, con la frente en alto.