¿Cómo apresar a alguien que no tiene rostro?

El asesinato del colectivero motivó una gran despliegue de las fuerzas de seguridad para dar con los culpables. En un crimen seguido de fuga, la única forma de acercarse a los malvivientes es a partir de la reconstrucción facial, mayormente conocida como el “dictado de rostro”. En SN Online te contamos cómo es el procedimiento.

19/04/2018
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PALABRAS CLAVES

En una situación delictiva, las primeras horas son fundamentales. En esos momentos, la recolección de información del suceso garantiza el éxito o el fracaso de la resolución del delito. Es por ello que, en todos los medios, se rogaba que se presentaran testigos que pudieran aportar algún elemento a la causa.

En este delito, sólo se sabía que habían sido dos delincuentes. Las pruebas de balística no arrojaron resultados contundentes y no había testigos voluntarios que se presentaran para dar testimonio. El miedo generalizado ganó por goleada, pese a los esfuerzos de la Policía en asegurar seguridad para quienes hablaran.

Tuvieron que hacer un cruce de datos con las pocas tarjetas SUBE registradas, para poder dar con un puñado de testigos que lograron aportar características morfológicas de los malhechores. A partir de ahí, se empezó a confeccionar un identikit o, como se conoce por estas latitudes, dictado de rostro.

Lo cierto es que esta modalidad es el resultado de un proceso de evolución de sistemas que comenzó con la incorporación de un conjunto de gráficos codificados patentados en 1956 en EE.UU. que fueron adoptados por la Institución Policial de la Provincia de Buenos Aires en 1965. Fue utilizado hasta 1967, siendo reemplazado por otro sistema, el Dictado de Rostro, igualmente codificado, pero que, a diferencia del anterior, sustituía las placas de acetato (que sufren descomposición con el tiempo) por papel transparente, permitiendo al dibujante calcar íntegramente el rostro sobre el papel, tomando cada rasgo separadamente de una carpeta que los contenía identificados, cada uno de ellos con números y letras.

Consultados por SN Online, especialistas de la Policía fueron contundentes: “Quien realiza esta actividad, es un artista”. “Es una pericia artesanal, que por más que el perito estudie para esto, claramente, tiene un don para dibujar. Se puede hacer con un programa de pc pero en nuestro país, lo hacemos a mano alzada. Lamentablemente no hay muchos profesionales abocados a esto”, confesaron desde la Fuerza.

El primer paso para lograr el objetivo es citar al testigo y comenzar una entrevista donde se va dilucidando las diversas características del rostro. “Se cita a la persona y el perito, a mano alzada, realiza el dibujo a medida que pregunta la composición de cada parte de la cara: los ojos (como son, color), pestañas y cejas (grosor, terminación si son tupidas o no), cómo es la boca, la nariz. Si tiene la frente ancha, arrugada. Cómo son las orejas, los pómulos. El perito debe detenerse en cada parte, busca detalles, particularidades, para construir un modelo gráfico que se adapte a la descripción”, aseveró.

Luego, el proceso de construcción del perfil, comienza con un bosquejo de la morfología del rostro en general y luego cada parte en particular. El perito es quien va preguntando y la persona responde y van armando, de esta manera, el rostro del sospechoso. En este momento, se tienen en cuenta tatuajes, aros, cicatrices, marcas particulares, como lunares o manchas de nacimiento. Todo lo que el testigo pueda aportar”, sentenciaron desde el cuerpo policial.

Al respecto de la utilización de una computadora que agilice el proceso, reconocieron que facilitaría el proceso debido a que el programa provee plantillas y al superponer unas con otras se va armando el rostro. Sin embargo, reconocieron que, a veces, hay características que no están cargadas en el software entonces el rostro no queda exacto al real.

Por último, los especialistas destacaron que lo más importante es generar “un marco de contención con la víctima. “Lleva su tiempo, porque la gente llega con mucho estrés, nervios y, en caso de violaciones, muy conmocionadas. Es fundamental ir guiando a la persona y darle tiempo para que vaya recordando la mayor cantidad de detalles posibles. El factor humano es importantísimo. Hay que contener a la víctima”, consideraron.